Aurora es una joven adolescente madrileña. Durante un partido de fútbol su padre sufre un grave accidente que le causa la muerte. A raiz del luctuoso hecho una amiga de su madre, Sabela, se acercará a la familia para ayudarles a pasar ese trago.
Sabela convence a la familia para alejarse las vacaciones de verano de Madrid, y les anima a irse a Galicia a pasar el mes de agosto. En la provincia de Pontevedra, en el concello de Crecente hay una aldea que ella conoce bien y en la que tiene allí una casa: A Sinada.
A partir de este momento se suceden una serie de acontecimientos que marcarán el devenir de la novela. Aurora, la protagonista, conocerá a varios personajes, como Rosa, la mujer que cuida de la casa en la que van a pasar unos días, y que es muda, pero parece que sabe mucho más de lo que evidentemente pudiera contar, siendo un auténtico misterio para Aurora todo lo que rodea a esta mujer.
Sabrá quién era Séfora, una antepasada de Sabela, mujer del médico del pueblo y que curaba a las perso- nas con hierbas y brebajes frente a la ciencia de su esposo. El papel de Séfora será crucial en el desarrollo de la novela, a pesar de haber muerto hace muchos años.
Luis, un pastor en el que encontrará nuevas sensaciones para una joven adolescente de la capital, y, puede, que encuentre el amor..., o la desdicha, o ambos. Luis es el amo de “Negro”, un misterioso perro...
El final se vuelve a desarrollar en Madrid. Y ahí es donde la historia de A Sinada da un vuelco espectacular que el lector no sospecharía, dejando un final en el que el lector, tras haber leido la novela, entenderá muchas de las claves que la autora fue poniendo a lo largo de las páginas para llegar a un final abierto y que el lector decida con qué conclusión se queda.
Durante la novela encontraremos muchos misterios en una aldea perdida de Galicia. Amor, pasión, dolor. Un entorno en el que Aurora vivirá esas experiencias que cambiarán por completo su realidad y aquello que creía cierto.