Cuando uno cumple sus diversas obligaciones, tiene claras sus prioridades, se entrega intensivamente al trabajo y a su crecimiento profesional sin por ello descuidar su vida familiar o personal, se ocupa de su salud y tiene una participacion activa en la comunidad, se siente en equilibrio, un estado que brinda gran satisfaccion y serenidad. En cambio, cuando nos encerramos el dia entero en la oficina y nos olvidamos de que tenemos una vida propia, cuando las exigencias familiares nos dejan poco tiempo para el descanso y la diversion, cuando estamos en una permanente carrera contrarreloj y las preocupaciones estorban nuestro desempeño, el mismo agobio nos hace anhelar dicho equilibrio y verlo cada dia mas lejano. Pero tal vez no sea un estado tan dificil de alcanzar; acaso se trate de saber organizarnos mejor y detenernos por unos momentos a meditar sobre lo que mas importante nos parece. Este libro llama a cuidar el tiempo como lo que es, un recurso limitado, y a no dejarnos llevar irreflexivamente por las voragines cotidianas, en las que se confunde lo trivial con lo necesario. Nos invita, asi, a recuperar las riendas de nuestra propia vida y a no olvidar cuan fugaz e irrepetible es.