Hay preguntas que parecen tontas, pero realmente tienen mucha miga. Por ejemplo, ¿por qué cerramos los ojos cuando besamos o por qué algunas religiones prohíben desear a la mujer del prójimo (y no, por ejemplo, al hombre de la projima)? El libro Del amor y otras soledades quiere ser ante todo una incitacion constante y amena a entender el amor como un poliedro que ofrece al lector multiples caras, a pasar por el tamiz de su criterio personal las ideas y preconceptos, los juicios y los prejuicios que pueda albergar sobre el amor. A lo largo y ancho del libro van haciendo aparicion amores celosos, amores que matan o maltratan o agreden, amores fieles (a proposito, ¿que es eso de fidelidad?), pudibundos, aburridos, diversos, doloridos, rotos..., tambien ese amor tan anhelado, el amor pleno. De algun modo queremos fundirnos en y con quien amamos, penetrar en su identidad mas profunda, su yo, su persona y personalidad. Se trata de una meta nunca plenamente alcanzable, pues el ser amado no puede hacernos semejante don. Precisamente por ello, el cuerpo, la sexualidad, es un vehiculo primordial para rozar de vez en cuando esa anhelada donacion incondicional. El ser humano no debe temer la soledad precisamente porque la soledad positiva y sana es fuerte y garantia de una autentica convivencia. En este sentido, el amor pleno es soledad continua que anhela compartir el cuerpo, el alma, el ser, la vida, la existencia con el ser amado y amante a la vez. Si, el amor y otras soledades.
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