Pulsión de prueba. La filosofía puesta a examen toca un punto crucial en el pensamiento y la vida modernos, curiosamente muy poco estudiado: la centralidad del testeo en la experiencia cotidiana. Vivimos sometidos a pruebas y examenes: pruebas de amor, examen de conciencia, experimentos cientificos, test de conducir, examenes escolares, literatura experimental, testeo de productos. Por donde vamos nos topamos con ese tipo de experiencia, que es la propia experiencia de la modernidad. Pero Avital Ronell va mas alla. El test es una pulsion: "Desde Bacon en adelante se ha establecido un vinculo entre tortura y experimento; sin embargo, ¿que es lo que ha permitido que acciones y giros idiomaticos relacionados con el test se hayan destacado como un interes esencial y cada vez mas amplio, una pulsion casi inevitable?". Para responder esa pregunta, Ronell emprende una lectura de Nietzsche, Husserl, Heidegger, Blanchot, pero tambien de Alan Turing e incluso del pensamiento zen, que desemboca en una impactante deconstruccion de los modos discursivos de dominacion. Poner de relieve la pulsion de estar sometidos a prueba puede leerse ante todo como una intervencion politica, que no excluye la paradoja: la pulsion de prueba es la experiencia central de la modernidad y, a la vez, la maxima expresion de su crisis. La de Ronell es una verdadera escritura filosofica: rigurosa y creativa. En el limite con el sentido del humor, la ironia y una inteligencia desbordante, pero siempre atenta a la precision conceptual y a trabajar bien de cerca los textos, Pulsion de Prueba. La filosofia puesta a examen es la primera traduccion al español de una de las ensayistas mas destacadas de la escena filosofica contemporanea.
De un modo enteramente inquietante, la polémica alrededor de las drogas se transformó históricamente en una guerra solo cuando apareció el crack. En ese momento, las drogas asumieron el carácter de cuestion politica. Rutinariamente asociadas con la subversion, a partir del crack las drogas se emparentaron con la amenaza de revolucion, y pasaron a funcionar como articulacion tecnologica de la diferencia racial. La seguridad, en alza; las libertades civiles, en baja. El crack perdio su especificidad como una droga entre otras. En tanto sinecdoque de todas las drogas, el crack ilumina una dimension interna del polemos, abriendo el horizonte apocaliptico de la politica de las drogas.Antes de la aparicion de lo que llamamos crack, las drogas planteaban cuestiones de control, legalizacion y contencion. Su utilizacion parecia pertenecer a los distritos socio-juridicos de la desobediencia civil. Desde su origen como categoria legal, este tipico crimen estadounidense ha ganado su dosis de defendibilidad moral gracias a su vinculacion con las actividades anti-guerra. Pero el crack, cuando llevo la guerra a las drogas, llevo la guerra a la ley. La desobediencia civil fue separada de los habitos constitucionalmente sancionados: esta guerra, a diferencia de las otras, no permite el disenso. Desestructurando una constitucion civil basada en la diferencia, el crack introduce la narcopolemica como guerra total.
De un modo enteramente inquietante, la polémica alrededor de las drogas se transformó históricamente en una guerra solo cuando apareció el crack. En ese momento, las drogas asumieron el carácter de cuestion politica. Rutinariamente asociadas con la subversion, a partir del crack las drogas se emparentaron con la amenaza de revolucion, y pasaron a funcionar como articulacion tecnologica de la diferencia racial. La seguridad, en alza; las libertades civiles, en baja. El crack perdio su especificidad como una droga entre otras. En tanto sinecdoque de todas las drogas, el crack ilumina una dimension interna del polemos, abriendo el horizonte apocaliptico de la politica de las drogas.