Es natural del Vallès Oriental. Estudió Filología Francesa, fonética y fonología y, actualmente, se dedica a la lingüística computacional.
Empezó a escribir relato breve en su adolescencia y, de adulta, se atrevió con la poesía. Además de vivir en varios pueblos de su comarca natal, realizó un año universitario en Quebec, cursó el máster en Madrid y estudió inglés en Melbourne. Estas vivencias marcan especialmente la madurez en el trayecto de su poesía.
Con diecinueve años, escribió su primer libro de relatos y, en 2016, surgió sedHuir, de versos erótico-románticos, llenos de sensualidad y de poesía libre. Ahora, nos presenta su segunda creación poética: MadBourne. En ella, sus poemas reflejan esa vocación por los idiomas, el gusto por la fonética, el amor por los lugares donde ha vivido y su cultura. La vida y sus inquietudes.
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Te juro que quisiera descubrir aquel París impresionista, sentada en un banco de madera que ya no es, ser esa mirada nostálgica y perdida reviviendo una década que ya pasó, sin ti. Que volvieras transparente y, sin verte, te vertieras en cristal, fueras sorbo de Absenta, liberando mi garganta y jugaras a arderme en el medio de la boca.Pero no, ni estuve en el cafe Nouvelle Athenes de Paris, ni fui Ellen Andre, ni Degas pudo pintarme bebiendote en otra vida.
Te me sales por la boca mujer tan lento, que hasta saliva en ella tu nombre. Y no puedo alcanzarte aún así en esta despedida interminable, tan contradictoria, en la que te me sales tan lento por la boca... En este poemario, la autora pretende dar protagonismo a ese alter ego que a veces quiere encontrarnos, pero tambien a esa necesidad de evadirnos, de dejar fluir fantasias ilicitas, impudicas y lujuriosas, y a palpar el anhelo desde el aliento. Gracias a las tres "s": sensualidad, sensibilidad y sentimiento, y, sin necesidad de decirlo ni de gritarlo, el lector se sumergira, huyendo y calmando su avida sed, entre estos versos que en silencio se derraman. aDejate sedHuir!
Te juro que quisiera descubrir aquel París impresionista, sentada en un banco de madera que ya no es, ser esa mirada nostálgica y perdida reviviendo una década que ya pasó, sin ti. Que volvieras transparente y, sin verte, te vertieras en cristal, fueras sorbo de Absenta, liberando mi garganta y jugaras a arderme en el medio de la boca.Pero no, ni estuve en el cafe Nouvelle Athenes ...