Fascinada por Israel desde su juventud, Margret Greiner, consigue que su sueño de vivir una temporada en Jerusalén se haga realidad cuando su esposo acepta un puesto como profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalen. Con mucha esperanza por los recientes tratados de paz comienza su viaje, pero cuando llega a Jerusalen, la tension vuelve a la zona.La autora y su marido alquilan un piso en la parte judia de la ciudad, pero ella se debe trasladar a diario a la parte arabe cuando encuentra trabajo como profesora de aleman en un colegio para niñas palestinas. Comete su primer error cuando explica a sus alumnas su gran amor por Israel. A partir de entonces les debera demostrar que tambien ama a Palestina y se enfrenta tambien con las consecuencias del conflicto israeli palestino. Sus alumnas y compañeros de trabajo tienen dificultades para llegar a clase, con mucho miedo pasan los controles israelies. Lentamente, Margret Greiner se gana la confianza de sus alumnas al mostrar su interes por la cultura y historia palestinas, por ejemplo, traduce textos de origen arabe al aleman. Tambien habla con sus alumnas sobre sus sueños y esperanzas, la mayoria son jovenes musulmanas, que a pesar de sus ideas modernas, aceptan el rol tradicional del hombre en su sociedad. Pero Margret Greiner tambien vera la otra parte del conflicto, la mayoria de sus amigos son israelies, ella es testigo de algunos atentados suicidas y no comprende la alegria de sus alumnas cuando ocurren. A pesar de la dificil situacion realiza algunos proyectos con sus alumnas, como por ejemplo la puesta en escena de una obra de teatro. Tambien aprovecha la gran oferta cultural de la ciudad y visita los lugares historicos. En abril del año 2002, despues de varios atentados graves, piensa en volver a Alemania, pero luego decide quedarse. Como todos los habitantes de la parte judia, sufre la situacion politica y el permanente miedo a nuevos atentados que le impide coger un autobus o acudir a espectaculos, pero tambien comprende los sentimientos de sus alumnas y compañeros, que viven con el toque de queda y no pued