Un periodista se enfrenta al folio en blanco en las circunstancias más adversas: sin inspiración, sin éxito y al cuidado de una niña de dos años que apenas le deja tiempo libre. A punto de claudicar, negado a escribir otra novela, la interaccion con su hija, su propia ficcion cuando se desdobla y se convierte en Yaya, le despierta la conciencia de lo vivido. Yaya le ayuda a entrelazar personajes, a construir una trama que se acelera al ritmo en que ella crece. Y es entonces cuando aparecen el politico corrupto que se podria corresponder con el alcalde de cualquier pueblo de España en la epoca de los pelotazos urbanisticos; el periodista de investigacion que no logra cerrar la noticia; la abuela con alzheimer que cultiva un jazmin; una madre soltera que limpia habitaciones para sacar a su hija adelante; o el adolescente acomplejado que fantasea con cultivar marihuana. Son dos hilos narrativos que dialogan e interactuan entre ellos. Uno, la cronica del proceso creativo. Otro, una trama urbana llena de actualidad, inspirada en hechos reales y sustentada en la experiencia del autor a lo largo de sus 25 años como periodista. Hasta que su hija abandona sus chupetes. Yaya desaparece y lo obliga a enfrentarse en solitario al desenlace de esta historia. En realidad, de estas dos novelas.
Año 1988 en El Vacie (Sevilla), el asentamiento chabolista más antiguo de Europa. Dos cadáveres aparecen chamuscados en una de las casuchas. La Policía intenta cerrar el suceso y evitar la mala imagen para la ciudad en un momento decisivo en la organizacion de la Expo 92. Un periodista novato hurga en los hechos tras la pista de un bebe que desaparecio de la chabola la misma noche.La trama nos acerca a los entornos sordidos de los años ochenta, el mundo yonqui y los quinquis. Una cronica social documentada, con referencias historicas reales, que sirve de critica desde el realismo mas crudo, sin imagenes idealizadas.