Durante an~os, la utopia maoista desperto grandes simpatias en un amplio sector de la izquierda europea, especialmente en Francia, hasta que en la decada de 1970 una voz solitaria, la de Simon Leys (1935-2014), brillante sinologo y testigo de la atroz realidad de la Revolucion Cultural, denuncio en voz alta y clara el caracter totalitario y homicida del regimen de Mao. Recibidos inicialmente con antipatia y suspicacia, sus ensayos sobre China se convirtieron en referentes por la lucidez y el elegante tono satirico con que retrataban una realidad que muchos preferian ignorar. Desde entonces, inmunizado de toda jerga e ideologia, y dotado de un estilo luminoso, Leys ejercio la critica literaria y cultural e ilustro a sus lectores sobre temas tan diversos como los relatos de naufragios, la fascinacion por el mar, la actividad de traducir, el compromiso y la autonomia intelectual, o la educacion y la ensen~anza. Leer a este gran conocedor de las culturas china y occidental que tan sabiamente supo hacerlas dialogar sigue siendo un paraguas unico con el que protegerse de inclemencias como las mentiras de la ideologia, la solemnidad y la ignorancia.
El mundo romano antiguo presenta facetas casi modernas, sobre todo, en el ámbito de la política. Ahí están las interminables deliberaciones del senado; el cursus honorum o la propia evolución del sistema politico, pasando de monarquia a republica y de esta al imperio. No obstante, los romanos distinguian generalmente con claridad la teoria de la praxis, aunque las consideraban necesariamente ligadas. Por eso, en el mundo romano resulta a veces dificil -por no decir imposible separar una de otra. Sin embargo, una parte de la historiografia actual esta empeñada en conseguirlo. En cualquier caso, en la politica los romanos eran esencialmente pragmaticos, aunque en ocasiones esta actitud utilitaria de la vida chocara con los principios tradicionales conformadores de las costumbres, creencias o normas, por los que se regia la vida publica romana.