El pequeño camaleón está cansado de que la mantis religiosa fastidie a todos los insectos del colegio en el recreo. La mantis no para de molestar a unos y a otros con sus tonterías y sus bromas, que no hacen gracia a nadie más que a ella. Tanto le fastidia el insecto, que el pequeño camaleón pasa más tiempo pensando en cómo darle una lección para que se comporte de una vez, que en prestar atención a las clases o divertirse con el resto de sus compañeros, jugando a lo que le gusta jugar, o haciendo lo que le gusta hacer. Su mamá, preocupada porque ve a su pequeñín muy obsesionado con hacer lo que él cree que es «justo», le dará unos buenos consejos. Sin embargo, sus amigos no parecen pensar igual que su madre y el pequeño camaleón tendrá que decidir a quién hacer caso. ¿Qué crees que decidirá? ¿Qué harías tú?