"Ha llegado el momento de irnos. Quemarán nuestros libros, pensando en nosotros. Si uno se llama Wassermann, Döblin o Roth no puede esperar más. Tenemos que marcharnos, para que sólo prendan fuego a los libros."Es lo que, según testimonio de un amigo, manifestó el escritor austríaco Joseph Roth en junio de 1932. Medio año después abandonó Berlín. El 10 de mayo de 1933 su pesadilla se hizo realidad: los libros de los autores"proscritos"ardieron en las calles. En el exilio en París y durante los seis años siguientes hasta su muerte en 1939 apareció más de la mitad de su obra: algunas de sus novelas más importantes y un buen número de artículos que sobre el totalitarismo y la dictadura en general y contra el régimen nacionalsocialista en particular escribió para distintas revistas y periódicos. Nadie lo hizo con tan inflexible claridad y convincente energía, con tanta pasión y a la vez desde la independencia. En La filial del infierno en la Tierra se han reunido por vez primera la mayor parte de esos artículos y cuatro de las cartas que con el mismo tema dirigió el autor a su amigo Stefan Zweig.
Ficha técnica
Traductor: Berta Vias Mahou
Editorial: Acantilado
ISBN: 9788415277859
Idioma: Castellano
Número de páginas: 208
Tiempo de lectura:
4h 54m
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Fecha de lanzamiento: 04/06/2012
Año de edición: 2012
Plaza de edición: Es
Colección:
Acantilado Bolsillo
Acantilado Bolsillo
Número: 26
Alto: 19.0 cm
Ancho: 12.5 cm
Peso: 192.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Joseph Roth
Josep Roth (Brody, 2 de septiembre de 1894 - París, 27 de mayo de 1939) fue un novelista y periodista austríaco de origen judío. Escribió Fuga sin fin, La leyenda del santo bebedor, La cripta de los capuchinos o La rebelión. Su obra más conocida es La marcha Radetzky, que describe el ocaso del Imperio austrohúngaro. Considerado uno de los mayores escritores centroeuropeos del siglo xx, formó parte de la literatura del exilio provocado por el nazismo. Gozó de gran éxito en vida y su obra fue ampliamente reconocida también de forma póstuma.