Nació en San Sebastián. Es médico especialista en Psiquiatría y Psicoanálisis. Master en Psicoterapia Analítica Grupal. Es autor de numerosas publicaciones científicas en revistas especializadas y de ponencias y comunicaciones en Congresos de Salud Mental. Ha escrito más de 300 artículos de opinión en diferentes medios periodísticos. Ha publicado dos novelas: Noche cerrada (1999) y El extraño predicador (2003) y dos libros de opinión: Nuestra respuesta social e institucional al manicomio de Pamplona (1991) e Incursiones en la niebla (1995). Actualmente es Jefe de Servicio de Psiquiatría y Director del Sector 1-A de Salud Mental del Servicio Navarro de Salud.
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Abandonado a su suerte, sin sentido ni finalidad e indefectiblemente libre, el ser humano se percibe como un ser contingente, frágil y finito. Está ahí simplemente, sin razón alguna ni propósito determinado, obligado permanentemente a elegir entre multiples opciones, pero sin apelacion posible, pues nada inteligible hay escrito en la naturaleza ni en el cielo que guie su vida. En un mundo de objetos inertes, irrumpe su semejante, una realidad, igualmente libre, que no se deja someter. Se ve asi inmerso en un inevitable conflicto de libertades y frente a su tragico final, la muerte. Solo tiene dos opciones: asumir su condicion ontologica y vivir esa pasion inutil que es la existencia o engañarse. Varias son las formas mediante las cuales el ser humano se enajena con objeto de eludir la libertad amenazadora de sus semejantes y maquillar su fatal desenlace. El fobico camina de puntillas para no provocar la ira de sus semejantes, el histerico se viste con sus mejores mascaras para seducir a su projimo y evitar los zarpazos de su libertad, el obsesivo trata de controlar, mediante rituales de caracter supersticioso, las supuestamente aviesas intenciones de sus allegados, y el creyente se aferra a un mas alla desiderativo. Todos, en fin, miran de soslayo ante el infortunio y la enfermedad que anticipan la muerte.
Al comenzar la lectura de “El extraño predicador”, de Fabricio de Potestad, podríamos pensar que nos encontramos ante una novela policíaca con todos los elementos propios del género; un policía alcoh