En mayo de 1945, recién conquistado Berlín, unos agentes de los servicios secretos soviéticos el temido NKVD pululan entre las ruinas de la arrasada cancillería del Reich para cumplir una orden sec
¿Cómo fue posible que un pueblo avanzado y culto como el alemán se viese arrastrado a la locura y barbarie nazi? Los historiadores se han esforzado en responder a esa cuestión, pero la actitud del pueblo germano durante el Tercer Reich sigue siendo una fuente de incognitas La apertura de los antiguos archivos sovieticos brinda ahora la posibilidad de conocer de primera mano el pensamiento de los alemanes de aquella turbulenta epoca, plasmado en las cartas que dirigieron a Hitler. Bajo el encabezamiento Estimado señor Hitler o Querido Fuhrer, los remitentes ya fueran profesores, sacerdotes, desempleados o almirantes- le transmitian sus felicitaciones, peticiones o airadas protestas. Habia hombres, mujeres y niños que le glorificaban como la reencarnacion del Mesias, pero otros, mas clarividentes, le veian como el Mal por antonomasia. Incluso algunos judios se le dirigieron por carta, quejandose ingenuamente de su marginacion en la sociedad. Este volumen recoge una seleccion de esas misivas, constituyendo una obra de incuestionable valor para comprender como Hitler fue capaz de secuestrar la voluntad de todo un pueblo.
Un impresionante documento que revela los rasgos más desconocidos de la vida privada de Adolf Hitler.Este informe se escribió para un único lector: Josif Stalin. En mayo de 1945, recién conquistado Berlin, unos agentes del NKVD merodean entre las ruinas de la cancilleria del Reich para cumplir una orden de Stalin: averiguar si realmente Adolf Hitler habia muerto. Pero el dictador sovietico tambien sentia curiosidad por los metodos empleados por Hitler para hacerse con el poder y mantener un feroz control sobre la poblacion alemana. Los agentes del NKVD pronto descubrieron entre los prisioneros alemanes a dos importantes cautivos, Otto Gunsche y Heinz Linge, ayudantes personales del Fuhrer que gozaron de su confianza durante años y que cumplieron la orden final de quemar el cadaver del dictador tras su suicidio. Desde su captura hasta 1949, Gunsche y Linge desgranaron, para el llamadoInforme Hitler, los rasgos de la vida privada de este que mas podian interesar a Stalin.