Desde la niñez hasta el momento de su muerte, Jacqueline Du Pré siempre fue considerada un ser especial, y la música que nacía de su violonchelo le otorgaba el derecho a portarse como un genio. De ahi sus caprichos, de ahi sus chantajes y la huella que dejo en la vida de sus hermanos, Hilary y Piers Du Pre, ahora convertidos en biografos de la gran artista. Encuadernacion: rustica con sobrecubierta.