J. Santatecla ha sabido coaligar sus dos pasiones: poesía y cine, cine y poesía, con una riqueza léxica tan infrecuente como llamativa. La rotundidad de las metáforas nos permite visualizar el poema como una pelicula, desdibujando los limites entre verso y plano en un juego novedoso y eficaz para meternos en la escena. El año de la grava es un viaje en busca de la propia identidad, una voz singular de la que reconocemos ecos de Niño mudo, aunque representa una metamorfosis en la que su yo poetico muda la piel y se renueva.Francisco Jose SanchezEn su segundo libro, El año de la grava, J. Santatecla construye una brujula con la que orientarnos a traves del tiempo. Lector incansable, buen conocedor de la tradicion poetica a la que se suma, el poeta reflexiona sobre la existencia en terminos de edad, arraigo, identidad y meta. El resultado es una obra que impacta por su imagineria y su autenticidad. Una singular oportunidad de reflexionar y soñar a la vez con el futuro y la memoria desde un lugar donde conviven el silencio y las palabras.Raquel Lanseros