Los españoles son el pueblo que más ha hecho en la historia de la humanidad, hasta dar forma al mundo que habitamos. Pero también es el pueblo más avergonzado de sus triunfos, sus logros, sus victorias y sus descubrimientos. Los complejos le asfixian como la hiedra a la encina. Juan Sanchez Galera y Pedro Fernandez Barbadillo podan toda esa hiedra en Manual para Españoles sin Complejos. Los autores desmontan los elementos mas polemicos de la Leyenda Negra, tanto la tradicional la Inquisicion, la expulsion de los judios, la conquista de America, el atraso cientifico y cultural, la esclavitud asi como la renovada por obra de los nazionalismos que, para justificar sus planes tiene que presentar al resto de los españoles como atrasados y sucios. La persecucion por motivos religiosos fue mucho mas dura entre los protestantes, los vietnamitas y los japoneses que en la España Catolica. Los primeros paises que expulsaron a los judios fueron Inglaterra y Francia. Los españoles civilizaron a los nativos de los territorios que conquistaron y les concedieron derechos, incluso la propiedad de grandes extensiones de tierras, mientras que los musulmanes sometieron a sus conquistados a tributos y humillaciones y los britanicos los exterminaron. Las mujeres españolas pudieron casarse con hombres de otras razas siglos antes que las estadounidenses y ejercer el voto años antes que las francesas, las italianas y las suizas. Manual para Españoles sin Complejos muestra a los lectores que sobre ellos no ha caido ninguna maldicion que los condene a lamentar el haber nacido en España, en vez de en uno de esos neblinosos paises del norte de Europa. Al contrario, el pueblo que reconquisto su tierra al islam y navego por el inmenso Pacifico puede volver a realizar nuevas gestas. Y para ello debe conocer su gran Historia
Pedro fernández Barbadillo es un joven y ágil escritor que ya nos obsequió hace año y medio con un desternillante Bokabulario para hablar con naziolistas baskos en el que, manejado el arma incruenta del humor, dejaba a la intemperie la miseria moral, la cobardia abyecta y el fanatismo ciegote los seguidores de Sabino Arana. Tuve el placer de presentar aquel libro en junio de 2004 en Barcelona, con gran regocijo del publico asistente y resistente contra el pensamiento identitario unico- y ahora atendiendo a la amistosa y algo perentoria peticion de mi buen amigo Javier Ruiz Portella, ese arriesgado editor de obras provocadoras ademas de politicamente incorrectas, accedo con sumo gusto a escribir unas lineas para prologar esta nueva aportacion de Fernandez Bardadillo a la psicoterapia social.
Aunque los medios de comunicación tiendan a presentar a Trump como una ominosa anomalía en la historia de Estados Unidos, lo cierto es que no lo es en absoluto. De hecho, comparte con sus predecesores una parte sustancial de los bienes o de los males que habitualmente se consideran patrimonio suyo. No ha sido el primer presidente de Estados Unidos en ganar unas elecciones que, segun los medios de comunicacion y las empresas de encuestas, era imposible que perdiera su rival. Ya lo hizo Harry Truman en 1948. Tampoco ha sido el primer presidente populista, pues antes que el lo fueron Andrew Jackson en el siglo XIX y Theodore Roosevelt en el siglo XX. Ni ha sido el primero en proponer una politica economica proteccionista. Abraham Lincoln impuso unos aranceles muy altos para fomentar la industria durante la guerra civil. Ni siquiera ha sido Trump el primer presidente a quien han acusado de mantener relaciones siniestras con Moscu. A John Quincy Adams se le denuncio por haber vendido a una joven norteamericana al zar de Rusia. Aunando el rigor de los libros mas academicos y la pulcra llaneza de los buenos libros divulgativos, Los cesares del imperio americano nos acerca a la historia de Estados Unidos a traves de sus 45 presidentes y sus 58 elecciones presidenciales, y se erige en una guia tan imprescindible como entretenida para conocer la nacion mas poderosa e imitada de nuestra epoca.
Quienes aún conservan la cabeza sobre los hombros advierten con creciente claridad que la batalla de nuestra generación es la del derecho a decir la verdad; que la batalla de nuestra generación no es otra sino la que libra la libertad frente al mortal y poderoso Leviatán de la corrección política.