Albert Camus dijo que todo lo que sabía de las obligaciones y la moral de los hombres se lo debía al fútbol. Este libro explora, precisamente, todo lo que los futbolistas adquieren a pesar de la obligacion, todo lo que imaginan contra la moralidad, todo en lo que creen cuando el partido del domingo finaliza.Durante algun tiempo, el autor, Valentin Roma, fue futbolista. Abandono la practica del deporte para dedicarse a sus estudios de Historia del Arte y Estetica (en la actualidad es director del Centro de la Imagen La Virreina de Barcelona y profesor universitario). Hijo del obrero de una fabrica, un obrero con claras ideas politicas, este libro narra su propio proceso de desclasamiento, que refleja, a la vez, un desclasamiento colectivo, el de una generacion nacida en España a finales de los años sesenta y principios de los setenta, los hijos universitarios de padres campesinos emigrados a la ciudad, vastagos de las aspiraciones sociales que circulaban por aquel entonces, y hoy con un pie en el aburguesamiento y otro en el instinto de supervivencia.Este retrato de un futbolista adolescente es, tambien, cierta recapitulacion sobre que proporciona el exito y sobre todo que arrebata, cuanto de ese triunfo pertenecia al narrador, y por que se apeo de el al comenzar a alcanzarlo Este libro es un viaje que sigue la sombra de James Joyce y Stephen Dedalus, aqui transformados en un narrador y en el futbolista adolescente que fue. Y, finalmente, este libro es la memoria de lo que se oye en un vestuario de futbol cuando las puertas se cierran, la ideologia que acompaña a meniscos y rotulas, la "vida interior" de los jugadores, sus ansias de ser y sus sospechas de no entender que les ocurre a los demas. Una historia fascinante, nunca antes contada asi en la literatura española, entre la risa y la melancolia."Un retrato extraordinario. La historia de Roma alumbra un espacio social y continua por la senda literaria de la confesionalidad, del reclamo de lo autobiografico. Con talento. Con finisima autoparodia. Con un desborde de estupefaccion. Sin nostalgia ni rencor a lo que tuvo lugar."Antonio Lucas, El Mundo
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