Una de las características de la monarquía castellana en la Baja Edad Media es su carácter itinerante ya que el soberano - y con él la corte y buena parte de los integrantes de las instituciones del reino, como de la Cancilleria, y en ocasiones de la Audiencia- realizaba frecuentes desplazamientos por el ambito del territorio. Como unico medio para hacer ver la labor de gobierno que le correspondia. El itinerario de Enrique III es, precisamente, el estudio del reinado del citado monarca de Castilla desde la vertiente que ofrecen los diversos viajes que realizo entre 1390, año en que accedio al trono tras la muerte de su padre, Juan I, y el 25 de diciembre de 1406, fecha de su muerte acaecida en Toledo. Una y otra fecha marcan los extremos de una actividad viajera en la que Enrique III, dejando el centro del territorio castellano, caso de Segovia y Burgos, llego hasta Leon, Sevilla, Alfaro, Logroño, Zamora, Bilbao, como puntos mas distantes a traves de unos caminos cuyos jalones o etapas intermedias posibles se insertan, a la vez que las consideraciones sobre las causas y los avatares que en los viajes se presentaron o pudieron presentarse, segun los testimonios documentales.