Voz en off. Poesía sonora, poesía escrita. Una escena casi vacía. Una voz que brotara de un muñeco o simulacro que mimara discursos, peligros, afectos; palabra alargada, dividida, troceada, despiezada, suturada. Una voz que anduviera por dentro, haciendo del sentido puro sonido, raro sonido, cavernoso y múltiple, sentido evocado, desplazado. Ocurre así cuando se escucha en escena a Víctor M. Díez (León, 1968), agitador cultural, actor, performer implicado en proyectos audiovisuales y de música improvisada, miembro del grupo SIN RED; poeta de acción. Poeta.Su poesía escrita traslada pareja inquietud, igual intensidad. Es a la vez, se diría, lugar de precisa delicadeza y un espacio vertedero, como el mundo; todo puede llegar ahí, todos los materiales, todos los desechos. Y, sin embargo, por momentos abrasa. Una escritura cíclica, envolvente, aunque arraigada en la precariedad; todo en ella tiene cualidad de retorno: una sección de Evaporado va (1996), su primer libro, se titulaba "La danza de la curación", se trataba de un baile en antiguas y verdes praderas; por ahí andaba este verso: "como quien dijo aquel crudo: A TRAVÉS". En el agua o en los campos, todo resuena, se hace eco. Los muertos y los vivos se entrelazan: Funeral celeste (2011) fue título, mucho después, para esa d