EL FLORIDO PENSIL

Memoria de la escuela nacionalcatólica

Editorial Crítica- 9788491999072

Pedagogía Historia y filosofía de la educación

Sinopsis de EL FLORIDO PENSIL

Un retrato mordaz de la España escolar franquista que nos enseña a reír del pasado para no repetirlo


«Partiendo de los libros de texto de la época y de sus inefables ilustraciones, Andrés Sopeña evoca, con una gracia y un humor irresistibles, la escuela cotidiana, la radio local, los tebeos de Roberto Alcázar, el cine de los jueves con Franco inaugurando pantanos y Yon Güein matando indios... Todo aquello, en suma, que nos hizo “diferentes” y de lo que deberíamos aprender a librarnos, si aspiramos a ser “normales”. Para lo cual bueno es comenzar
riéndonos de ellos.»



Hoy, treinta y dos años después de la primera edición de esta obra, convertida ya en un clásico, aquel gran tinglado de vaciedad e ignorancia recogido en sus páginas, aquella retórica imperialista y patriotera, aquella mendaz reescritura de la historia y aquel delirante nacionalcatolicismo que contribuyeron a forjar una falsa identidad personal y colectiva que manifiestan cada día y de mil maneras distintas, su voluntad de regresar y adueñarse de nuestras almas y de nuestra convivencia hasta lograr convertir la piel de toro en un inmenso redil...


Que treinta y dos años no es nada, ciertamente.



Ficha técnica


Editorial: Editorial Crítica

ISBN: 9788491999072

Idioma: Castellano

Número de páginas: 264

Tiempo de lectura:
6h 15m

Encuadernación: Tapa blanda

Fecha de lanzamiento: 10/06/2026

Año de edición: 2026

Plaza de edición: Barcelona
Alto: 23.0 cm
Ancho: 15.5 cm

Especificaciones del producto



Escrito por Andrés Sopeña Monsalve


La infancia de Andrés Sopeña Monsalve no discurre por el mágico y seguro sendero que la televisión ilumina: no la había entonces. Así de dura estaba la cosa. Carente de tacataca moral,de asidero axiológico, fue fácil presa para la educación nacionalcatólica, pese a que no era un niño de carácter ecuánime, como otros.
Un General Eléctrica Española de 17 pulgadas, adquirido por su familia en incómodos plazos cuando contaba con once años de edad —cumplidos en octubre-—, vino a paliar en parte el desaguisado y liberole de un destino ligeramente superior al reservado al paramecio. En la actualidad es casi normal y reside en Granada, de cuya Universidad ha sido profesor.
Hace 20 años, y sin que nadie de su entorno recuerde haberle hecho la más mínima insinuación, puso por escrito su lejana memoria de aquella época increíble, lo que resultó en este ensayo o lo que quiera que sea. Abocado a la soledad tras el lógico distanciamiento de familiares y amigos, entretuvo después sus ocios con la escritura de otro libro, La morena de la copla (Crítica, 1996), cuyo subtítulo, La condición de la mujer en el reciente pasado, casi aclara de qué va. Perdido ya para la causa de la cordura y de la vida honesta y hogareña, todavía osó perpetrar ¡Tente, iracundo otomano! (2001) un libro-tebeo de muy simpática apariencia y muy malas intenciones sobre el héroe de la infancia de varias generaciones de españoles, el Guerrero del Antifaz, lo que, para remate, le granjeó la animosidad de gente que no lo conocía de nada.
Es, eso sí, una de las pocas personas que sabe lo que significa pensil.
Descubre más sobre Andrés Sopeña Monsalve
Recibe novedades de Andrés Sopeña Monsalve directamente en tu email

Los libros más vendidos esta semana