Los niños saben que los Reyes Magos son verdad; los niños creen en los Reyes
Magos. Es más: casi se considera que los niños pierden su infancia precisamen
te cuando pierden su fe en los Reyes Magos porque alguien les dice ?para su
desconsuelo? que los Reyes Magos no son verdad.
De modo que cuando en conversación con gente joven el conspicuo filósofo
afirma que él sí cree en los Reyes Magos, que son verdad, que traen regalos a
niños y mayores, despierta astutamente su curiosidad. Y entonces, con riguroso
equilibrio expositivo va conduciendo a quienes le oyen a entender con la inteli
gencia, la razón y el corazón, esa verdadera historia. Porque este es el objetivo
de Arellano: dejar herido nuestro corazón por una gran verdad, ayudar a que se
abran a la luz esos ?ojos cargados de tiempo? que tenemos los hombres.