El libro propone una reflexión ascética dirigida a hombres cristianos, con un enfoque que reivindica: - El ideal del caballero cristiano que protege a su familia y defiende su fe. - La recuperación de la fortaleza, el heroísmo y los principios firmes, frente a lo que el autor describe como un cristianismo “blando y buenista” contemporáneo. - Una crítica a la “moderación sin principios” y a la pérdida de referentes masculinos fuertes dentro de la vida espiritual. El tono es combativo y exhortativo, orientado a la formación espiritual y moral.