En el inquietante El juego de morir, uno de los catorce cuentos que componen este libro, podemos leer que volver es un privilegio, o una verguenza, que solo quien se ha ido puede merecer.Para dejar constancia de ese privilegio, el autor utiliza la ternura como antidoto de la soberbia y el humor como remedio contra el pudor. El resultado es un desnudo honesto y, por tanto, gozoso de la condicion humana. Son recurrentes los encuentros con el otro, con lo otro, como hilo desencadenante de muchas de las historias aqui narradas. Tales encuentros funcionan a modo de marcapaginas vitales que orientan el devenir de la mirada, provocando la necesaria suspension del juicio entre La realidad y el deseo, titulo del primero de los relatos que nos regala este volumen.Pasado, presente y futuro, el tiempo, en definitiva, no unicamente se confunden en estas paginas, sino que las conforman, deteniendose desde las primeras experiencias hasta las ultimas voluntades de unos personajes que recorren ese vano peldaño entre niñez y ancianidad.Todos tenemos donde mirar, todos disponemos del arca embarullada de la memoria; pocos saben hacerlo, solo algunos han comprendido que el arca de cada uno es la misma que el arca de todos.El autor, Alfonso Vella, es uno de ellos. De ahi que leer estos relatos sea leernos a nosotros mismos. Literatura, al fin y al cabo. Con mayusculas.
«La experiencia es una forma de parálisis». Esta idea del compositor Erik Satie (1866-1925) arroja luz sobre su peculiar postura ante la creación musical. No conforme con renunciar al camino abierto
«La experiencia es una forma de parálisis».
Esta idea del compositor Erik Satie (1866-1925) arroja luz sobre su peculiar postura ante la creación musical. No conforme con renunciar al camino abierto