Un alcázar medieval cuya demolición fue ordenada por la reina Isabel la Católica, en la segunda mitad del siglo XV, y las variopintas circunstancias por las que distintas reinas, o concubinas de los monarcas, tuvieron estancia en el, dan referencia principal a los contenidos de este ensayo historico. Su autor, Antonio Montero Alcaide, ya ha dado destacadas muestras de su solvencia con otros dosensayos precedentes, referidos a Pedro I y a su favorita Maria de Padilla, y se ocupa, en esta obra, de detallar desconocidos y a la vez sugestivos antecedentes de un alcazar almohade, erigido en la sevillana localidad de Carmona, y acontecimientos historicos que tuvieron directa relacion con su emplazamiento. Asi, la resistencia de los leales al rey Pedro I, doblemente conocido como Cruel y Justiciero, tras la muerte del monarca el 23 de marzo de 1369, encuentra en ese alcazar un baluarte inexpugnable hasta la rendicion acordada el 10 de mayo de 1371, mas de dos años despues, con Enrique II, hermano bastardo del rey don Pedro, al que asesino. Los intentos de asaltar el alcazar y ocupar la villa ofrecen una atractiva descripcion historica, ademas de las algaradas y los tumultos posteriores, entre alcaides y facciones nobiliarias, las componendas de Isabel la Catolica para disponer la demolicion del alcazar, en 1478, ante tales atropellos, o particulares sucesos y hechos en los que se cruzan historia y leyenda para componer el relato. Durante los siglos en que el alcazar estuvo levantado sobre una colina, sus estancias dieron acogida a reinas y concubinas que permanecieron en ellas con distintos gozos o tribulaciones. Casi con seguridad, Juana de Ponthieu, segunda esposa del rey Fernando III el Santo y señora de Carmona, de 1249 a 1253, pone nombre al Alcazar de la Reina. Pero, siglos atras, la princesa Zaida, nuera del rey al-Mutamid (1069-1091), o la princesa Cristina de Noruega, en la segunda mitad del XIII, pudieron pasar jornadas entre sus muros. Como tambien Leonor de Guzman, concubina de Alfonso XI (1325-1350), Maria de Padilla, favorita de su hijo Pedro I (1350-1369), o la reina de Castilla Maria de Aragon, en la primera mitad del XV. Con azares, venturas o penalidades que se cuentan y detallan en este esplendido ensayo sobre el Alcazar de la Reina.
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