Bruno Halioua es médico, titular de un posgrado en Historia Contemporánea, profesor en la Universidad de París-Sorbona y cronista en France 5. Es autor de alrededor de un centenar de artículos que aúnan la medicina con el acontecimiento más impactante del siglo xx, el exterminio propiciado por el nazismo.
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Un testimonio espeluznante sobre la actuación de los médicos para ejecutar la Solución Final en el más infame de los campos nazis del Tercer Reich.Un testimonio espeluznante sobre la actuación de los medicos para ejecutar la Solucion Final en el mas infame de los campos nazis del Tercer Reich.27 de enero de 1945. Las tropas sovieticas entran por primera vez en Auschwitz-Birkenau y descubren horrorizados el campo de exterminio mas grande del Tercer Reich. Aun quedaban alli siete mil enfermos al borde de la muerte.¿Como pudieron sobrevivir? ¿Que papel tuvieron los medicos en la organizacion del campo? Basandose endocumentos ineditos ynumerosos testimonios de sobrevivientes, este libro arroja luz sobrela responsabilidad de los medicos de las SS en la Solucion Final.Fueron ellos quienes, aprovechandose de su privilegiada posicion, cometieron las mayores atrocidades imaginables y quienes utilizaron a miles de personas como conejillos de Indias para sus experimentos.Esta obra lo desvela todo.
Un testimonio espeluznante sobre la actuación de los médicos para ejecutar la Solución Final en el más infame de los campos nazis del Tercer Reich.27 de enero de 1945. Las tropas soviéticas entran por primera vez en Auschwitz-Birkenau y descubren con horror el principal centro de exterminio del Tercer Reich. Sesenta mil prisioneros seran liberados a su llegada, pero alli quedaran siete mil enfermos al borde de la muerte. ¿Como pudieron sobrevivir a ese infierno? ¿Que papel tuvieron los medicos en la organizacion del campo?Basandose en documentos ineditos y testimonios de supervivientes, Bruno Halioua demuestra la responsabilidad de los doctores de las SS en la Solucion Final. Fueron ellos quienes cometieron las mayores atrocidades y quienes utilizaron a miles de personas como conejillos de Indias para sus experimentos.Pero, por fortuna, tambien se produjo el movimiento inverso: el de los medicos deportados que, obligados por los nazis a trabajar para ellos, dieron muestra de un ferreo caracter y se jugaron la vida para ayudar a los enfermos que habia en Auschwitz. ¿Sus armas? Mentir, ocultar, robar y falsificar documentos. Pero ¿hasta que punto estaban dispuestos a ceder para salvar vidas? ¿Debian aceptar la colaboracion y entrar de esta manera en la llamada zona gris, tan bien descrita por Primo Levi, con la esperanza de salvarse?