En 1900, en Viena, Ida Bauer, una joven de dieciocho años que padece asma y diversos trastornos nerviosos, es conducida por su padre a un médico desconocido cuya reputación comienza a despuntar. Ida no sabe aun lo que la palabra psicoanalisis significa y se somete al tratamiento. Mas tarde su seudonimo de Dora sera famoso y su caso hara correr rios de tinta en la literatura cientifica.Freud, su psicoanalista, y otros estudiosos despues de el trataran de elucidar los enigmas de su enfermedad, indagando en los mecanismos de la histeria. Sin ella, la nocion de transferencia no hubiera sido elaborada como lo fue a partir de ese momento.Pero antes de ser un caso, ¿en que pensaba Ida Bauer? ¿Que se decia al abandonar cada dia el divan de Freud?La autora ha intentado pasar al otro lado de la escena habitual, abandonando la posicion de terapeuta y poniendose en lugar de la paciente, dandole la palabra mas alla del divan, escuchando sus quejas, su lucha, sus angustias. Ha acompañado a Dora en sus tres meses de analisis con Freud, imaginando sus fantasias mas intimas, compartiendo las frustraciones y la rabia que no supo o no pudo expresar a su psicoanalista... quiza porque Freud, en su contratransferencia, no se lo permitio.En ese otoño de 1900 empieza el diario imaginario de tres meses en la Berggasse 19, la consulta de Sigmund Freud.