En 1897 ve la luz en Madrid el ensayo premiado por la Real Academia Española Iriarte y su época. Rápidamente su autor, Emilio Cotarelo y Mori, se cuida de aclarar a los lectores la circunstancia de estar ante un texto escrito para un certamen, lo que ha podido generar una hipotetica aridez textual. Como contrapartida, dice, ofrece su forma cientifica de trabajar, asi como su vasta erudicion, que en este caso se refleja, principalmente, en el alud de libelos, advertencias o panfletos que se recuperan y organizan.