«No pagan impuestos quienes por ley están obligados, sino aquellos que carecen de capacidad política para evadirlos.» Estas palabras del profesor Francisco Comín respaldan a los autores de este libro
Autobiografía que relata los avatares sufridos a causa de la sublevación de 1936, que le llevaron a caer herido, prisionero de los facciosos y condenado a pena de muerte por la Injusticia, la cual, con pretendidos pujos de autentica Justicia acabo indultandole. Tras superar el lastre carcelario de siete años en cinco memorables prisiones franquistas, se licencio y doctoro en la Universidad de Barcelona, gano una catedra de Lengua y Literatura francesa, profeso durante cuarenta años en tres continentes y, hoy, es recordado como un profesor mitico. ---------------- Bruscamente, desperte de mi profundo sueño de condenado a pena capital. A la luz pajiza de los 100 vatios que alumbraban escasamente aquel barracon, no ya corredor sino antesala de la muerte, vi en la puerta al funcionario de guardia voceando nombres. Soñoliento aun en aquella madrugada, tenebrosa como lo eran todas, me acerco y le pregunto: ¿Me ha llamado? ¿Estoy en esa lista?. Silencio. Salen los ultimos compañeros reclamados y la puerta se atranca con sobrecogedor cerrojazo carcelario. Creo oir sollozos y distingo algunos cuerpos arrebujados todavia en sus petates. Cuento, identifico y comprendo: uno, dos tres, cuatro y yo; de 40 prisioneros quedamos cinco. Si, Enrique, Mariano, Eduardo, Jaime y yo. Dos menores de edad y tres presuntos menores, yo entre ellos. He nacido por segunda vez. La Parca ha pasado de refilon a mis 17 años y 325 dias marrando el golpe por un mes de diferencia. Me derrumbo en mi yacija y yo tambien gimoteo amargamente. La idea lacerante de los 35 fusilamientos en marcha me roe las entrañas y provoca en mi cierto sentimiento de culpabilidad por no estar compartiendo el sino fatal de mis compañeros. Filosofo torpemente en defensa propia y tratando de recordar el latinajo de Hobbes homo homini lupus (el hombre es lobo para el hombre), aprendido solo meses atras en sexto de bachillerato, me rasco la entrepierna, donde algun parasito me e