La resurrección es el corazón de la fe cristiana. Y, sin embargo, no es un misterio fácil de creer ni de aceptar. No lo es porque contradice radicalmente la persuasión, más o menos declarada, que alberga el corazon de todo ser humano: la muerte no tiene remedio. Ni siquiera la del hombre bueno por excelencia, Jesus de Nazaret. Al final, tambien el termino en una cruz y en el sepulcro. Asi lo piensan muy a menudo creyentes y no creyentes.
¿Por que no observar atentamente los santos lugares, no ya desde una perspectiva histórico-bíblica, sino, con Ignacio y como Ignacio -para quien era tan importante ver "a que parte estaba el pie derecho, o a que parte el izquierdo", en la piedra "de la cual subio nuestro Señor a los cielos, y se ven aun agora las pisadas impresas"-, en una clave cristologica: fijandonos solo en Jesus, principio y consumacion de la fe de todo el pueblo de Dios en esta tierra santa (Heb 12,1-2)? ¿A quien, si no, podremos acudir? Las huellas y la direccion de los pies de Jesus resucitado en Tierra Santa indican una direccion y una orientacion para los pies de los discipulos, que descienden de Jerusalen para una mision que debe llegar hasta los confines de la tierra (cfr. Hch 1,8-12). La propuesta que hace el autor para estos Ejercicios es tomarlos como ocho dias de danza en la tierra de Jesus, evocada, contemplada y amada a traves de sus ojos y de su corazon. Y la constante oracion de peticion sera la tipica de Ignacio: "Pedir conocimiento interno del Señor, que por mi se ha hecho hombre [en esta tierra y de este pueblo], para que [en esta tierra y en medio de este pueblo, con toda su historia] mas le ame y le siga" (EE 104,109). FRANCESCO ROSSI DE GASPERIS, jesuita, pertenece a la com