La mayoría de los estudios y publicaciones dedicados a dar a conocer los acontecimientos que tuvieron lugar en Zaragoza con motivo de la llamada Guerra de la Independencia o Invasión Francesa en la primavera de 1808, se centran en los dos sitios que sufrio nuestra capital y que a consecuencia de su obstinada y heroica resistencia al ejercito invasor, levanto la admiracion en todo el mundo.
Cuando el teniente coronel Rafael Valenzuela,que había sido designado Jefe delTercio de Extranjeros en sustitución delfundador del Cuerpo, José Millán Astray,fue a despedirse de su familia en Madrid, sumadre Doña Joaquina, mujer de caracter yhondas convicciones patrioticas, lejos defelicitarlo por su nombramiento, acabo porrecordarle las exigencias y entrega que elnuevo puesto le iba a demandar: Ya sabes,Rafael, que en nuestra familia, el honor pasasiempre por delante de la vida.Unos pocos meses mas tarde de esaspalabras casi premonitorias de su madre, elnuevo jefe del Tercio, teniente coronelRafael Valenzuela, caia muerto en combatefrente a los rebeldes rifeños, a los pies dePeña Tahuarda (a 100 km de Melilla) el 5 dejunio de 1923. Las balas le habian alcanzadoen la frente, donde bullian nobles pensamientospatrioticos, y en el pecho, quealbergaba un corazon esforzado y generoso.Con el supremo sacrificio de su muerte, sunombre y su memoria paso, por derecho, alpanteon, inexistente pero real, de los heroeseternos de España y de la Legion. Por esoeste obligado y justo recuerdo de estabiografia dedicada a su vida, en el centenariode su muerte
El 5 de junio de 1923, los rebeldes rifeños cerraban elcerco a la estratégica posición española en el colladode Tizzi-Azza. La gravedad de este envite obligó alejército español a forzar el cerco y llevar a cabo unadura, corta, olvidada y sorprendente batalla, queenfrentaria a legionarios y regulares, lo mas granadode la Infanteria española, contra las tropas deAbd-el-Krim.La situacion en el saliente de Tizzi-Azza erarealmente complicada, tanto que, a finales de mayode 1923, el abastecimiento de las posiciones españolasera un riesgo permanente, y solo podia efectuarsea cambio de fuertes combates.Los soldados españoles serian lanzados a ciegas alcombate, a pecho descubierto, sin apoyo artillero nide la aviacion, dandose la paradoja de que susenemigos, los rifeños, en contra de lo que solianhacer, en esta ocasion habian fortificado la zona contrincheras y alambradas, al estilo europeo, y disponiande ametralladoras y artilleria.Precisamente en la accion desarrollada en la PeñaTahuarda, el entonces jefe del Tercio de Extranjeros,teniente coronel Rafael Valenzuela Urzaiz, caeriamuerto junto a muchos de sus legionarios, contabilizandoseen esa jornada 197 bajas de hombres delTercio, la mayoria de la 2ª Bandera.