Dicen los entendidos en cine que, exceptuando El Padrino II, nunca segundas partes fueron buenas. Y tienen razón. Porque cuando un oregonés ve la tercera, dice: ¡Y PA QUÉ TANTO!De todos modos, qué sabran ellos de oregones, ¿no?Mientras, a lo SOMARDA, a lo TONTO MODORRO, nos hemos CASCAO otro volumen.Y es que se quedaron muchas palabras en el tintero: en Oregon somos de coger ALCUERCES, nos ESMELICAMOS con una buena JAUTADA, nos gusta la cerveza A CARAMULLO y, aunque somos un poco CHANDROS, VALEMOS UN VALER.Desde luego, ¡NO MALMIRO que se haya hecho una segunda parte!Ahora esperamos que la disfruten una y otra vez, porque, ya saben: ANDE SE ESTE A GUSTO, VALIENTE RATO. ¡¡Hala pues!!
A punto de cumplir la mayoría de edad, y tras pasar quince años en un elitista internado búlgaro, los mellizos Carlos y Teresa reciben la visita de su tutor legal con una impactante noticia: Julián, su padre, a quien creian muerto, acaba realmente de fallecer en un oscuro tiroteo, tras pasar preso los ultimos años en una carcel boliviana. De regreso a España, el tutor intentara involucrar a los dos hermanos en la que fue la mayor obsesion de su padre y de su tio Cesar: la busqueda de la lampara de los deseos. ¿Acaso la historia de Aladino y la lampara puede ser mas ?mucho mas? que uno de los cuentos de Las mil y una noches?
Para dominar correctamente el idioma oregonés, simplemente hace falta salir a la calle y oír una conversación cualquiera. O hacerlo en el bar, o en el bus. O, sencillamente, mirar al espejo y escucharnos con atencion. Porque en Oregon se habla el oregones, las cosas como son.Aqui decimos JODO, IR DE PROPIO y ESCOSCAO. Y en lugar de NO, decimos SI, DE COJON. Somos asi, que le vas a hacer.En este volumen no estan todas las palabras que se usan en Oregon, ni mucho menos, pero es que no caben, ni aunque las PRETES BIEN PRETAS.Ahora hemos escogido unas cuantas, y quien sabe si habra oportunidad de hacer otra recopilacion.De momento, esperemos que disfruten de esta.
Una novela que nos habla del amor y el desamor, la juventud y la vejez, la creatividad y la imaginación, los celos, la esperanza, la valentía…Una novela con un punto irreverente, pero siempre tierno,