Un homenaje de Cort#zar a Keats, dos autores hermanados a dos siglos de distancia en la misma idea de la vida y la tarea po#tica. Imagen de John Keats, escrita por Julio Cort#zar entre 1951 y 1952, no quiso ser ni una biograf#a ni un ensayo, sino "una especie de di#logo donde Keats estuviera lo m#s presente posible". A trav#s de cartas y poemas traza un retrato entra#able del poeta, pasea y conversa con #l, sigue el itinerario de su vida, comenta su obra. Llega as# a rastrear y formular una po#tica del camale#n que llegar# a ser la suya propia. "Libro suelto y despeinado, lleno de interpolaciones y saltos y grandes aletazos y zambullidos": quiz#s estas palabras del autor sean las que mejor den idea del tono de este libro que durmi# durante casi cincuenta a#os.
Un libro tesoro. El libro ilustrado por Julio Silva con textos de Julio Cort#zar. Julio y Julio partieron de Argentina a mediados del siglo XX a conquistar Europa y no dejarle un indio sin convertir. Lo fueron logrando, no del todo. Hasta que decidieron dar La vuelta al d#a en ochenta mundos y el #xito, sometido y manso, se arroj# a los pies de su binomio. Como el p#blico exig#a una continuaci#n, en seguida pasaron a #ltimo round y compusieron un doble #lbum donde pegaron con celo los mejores recortes de su imaginaci#n. El #xito ya no sab#a qu# hacer para demostrarles su afecto. Siguieron juntos otro rato. Julio Silva, entonces, decidi# instalarse en Silvalandia y retratarla, para que Julio Cort#zar se la pusiera en palabras. El resultado, m#s que un libro, es una civilizaci#n entera, donde viven elefantes con todos los derechos en regla y peces a cuyos amos jam#s se les ocurrir#a dejar en una pecera cuando salen a pasear. Igual que carteles pintados por una esfinge e interpretados por un Edipo platense que ve#a crecer la hierba donde nunca pudo crecer la hierba. Todo lo cual se resume en el mayor peligro de Silvalandia: el lector puede convertirse en ni#o a cada paso de p#gina., y quedarse para siempre e
Dos hermanos ven como poco a poco van siendo misteriosamente desalojados de las habitaciones de la antigua y espaciosa casa de Buenos Aires que heredaron de sus padres y en la que viven. Nuevamente Julio Cortázar nos vuelve a mostrar en este relato corto su facilidad y extraordinario talento para la narrativa.
Compatibilizando la modernidad literaria de mediados de siglo con la marcada herencia de Jorge Luis Borges, estas historias transgreden los tradicionales límites entre veracidad e invención para mostrar cómo lo fantástico es, en definitiva, una veta escondida.