FONDO DE CULTURA ECONOMICA DE ESPAÑA, S.L. 9789681677022
Interesada en las creencias y prácticas paganas de la brujería, Margaret A. Murray inició su investigación en documentos de su época; éstos la llevaron a los expedientes medievales y renacentistas, incluyendo los de Juana de Arco y de su compañero de batallas, Gilles de Rais, asi como del resto de Europa. Witchcraft: The Witch Cult in Western Europe, fue el primer libro que escribio como resultado de su trabajo. En El dios de los brujos, la doctora Murray revela el origen paleolitico de la deidad mas antigua conocida hasta hoy: un dios astado, relacionado con la fertilidad masculina, cuyo culto se difundio practicamente en todo el mundo antiguo, atraveso la Edad Media, el Renacimiento y subsiste en la actualidad a traves de variadas practicas religiosas, muy en especial cuando los antiguos ritos se empalman con las festividades cristianas. Cuestionada en su tiempo, actualmente su obra se considera fundamental en materia de antropologia de las religiones. Sin duda una de las mujeres mas notables de su generacion, Murray fue antropologa, arqueologa y egiptologa destacada, ademas de sufragista. En los años veinte empezo a elaborar sus teorias sobre los origenes y el desarrollo de la demonizacion de las creencias paganas, fenomeno que culmino en las cacerias de brujas. Nacio en Calcuta en 1863 y murio cien años mas tarde.
FONDO DE CULTURA ECONOMICA DE ESPAÑA, S.L. 9786071609007
Murray hace una relación de los cultos al dios astado: el vellocino de oro, el dios Pan, el Minotauro, el dios galo Cernunnos cuya efigie fue hallada bajo el altar de Notre Dame en París y recuerda aquella advertencia de san Pablo en su primera Epistola a los Corintios: "Lo que inmolan los gentiles, ¡lo inmolan a los demonios y no a Dios!".
Murray hace una relación de los cultos al dios astado: el vellocino de oro, el dios Pan, el Minotauro, el dios galo Cernunnos cuya efigie fue hallada bajo el altar de Notre Dame en París y recuerda aquella advertencia de san Pablo en su primera Epistola a los Corintios: "Lo que inmolan los gentiles, ¡lo inmolan a los demonios y no a Dios!".