Margarita Ledo Andión (Castro de Rei, 1951). Doutora en Ciencias da Información. Profesora da Facultade de Ciencias da Información da Universidade de Santiago. Xornalista. Foi a primeira directora de A Nosa Terra. Creou diferentes proxectos de revistas: Escrita, Festa da palabra silenciada, A trabe de ouro. Como ensaísta publicou: Prensa e galeguismo (1982); Foto-Xoc e xornalismo en crise (1988); O diario post-televisivo (1992); Documentalismo fotográfico contemporáneo (Xerais 1995). Os seus primeiros libros foron os poemarios: Parolar cun eu, nun intre, cun inseuto (1970) e O corvo érguese cedo (1973), ós que lle seguiu Linguas mortas. Serial radiófonico (1989), con fotografías de Ana Turbau. Como narradora ten publicado: Mamá-Fe (Xerais 1983), relatos; Trasalba ou Violeta e o militar morto (Xerais 1985), novela; «Vía Durruti, ano trinta e seis», no volume Caderno de viaxe (Xerais 1989); «Interior do mundo», en Sede Central. Relatos 2 (1990); Porta blindada (Xerais 1990), novela; «Renda do muro» en Contos eróticos / elas (Xerais 1990).
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Los usos de la imagen en prensa se pueden clasificar a través de la búsqueda del efecto-verdad, a partir de la ilusión de semejanza, cuando la foto se presenta como prueba en la historia de algo que paso en algun lugar. La foto-verdad se fue conformando en los años 30 como algo necesario en la modelizacion del discurso periodistico de masas en tanto que este discurso se presenta como espejo de la realidad.
El documental, ese cine a la manera fotográfica que durante tanto tiempo fue considerado un producto menor, reaparece ahora no sólo como cine de autor, sino como uno de los productos más apropiados para la nueva reflexión contemporánea en torno a la industria cultural y su excepcionalidad. La idea, la cámara, la forma y la puesta en escena de la realidad generaron, desde el primer momento, diferentes propuestas, que se examinan aquí a partir de sus aportaciones teóricas, de las obras y de las condiciones históricas en las que se realizaron. La pluralidad del período fundacional, el de la década de los años veinte y treinta, supuso la aparición de autores como Vertov, Epstein o Grierson. Pero hubo momentos, a lo largo del siglo XX, en los que lo real encontró también su propio cul de sac. La respuesta se llamó neorrealismo, se llamó Nouvelle Vague, se llamó Free Cinema y se llamó cine directo: observar lo que pasa. En los años sesenta irrumpió el cine militante, con el boom latinoamericano y el retorno de la teoría. La última parte del libro, en fin, se centra en la influencia y la presencia del documental en la ficción finisecular.