Un libro que rompe el silencio. Una voz narrativa única que describe desde dentro y con ironía las dinámicas de poder de esta organización. Marina tiene un papel asignado desde la Eternidad: hacerse santa segun las directrices del Opus Dei y entregarse totalmente a la institucion. Sin embargo, para esta joven no es facil compatibilizar el celibato y las estrictas exigencias de su vocacion divina con los problemas de cualquier otra milenial: la crisis de la adolescencia, la precariedad laboral y una necesidad imperiosa de conseguir el corte de pelo exacto de Meg Ryan. Nacida en una familia vinculada a la organizacion, la protagonista de La Obra descubre el mundo que la rodea desde una mirada inocente, pero, a medida que crece y se intensifican los choques entre el mundo exterior y sus creencias, su personalidad va disociandose entre su yo real y su yo Opus, obligandola a vivir entre dos mundos irreconciliables. En este relato iniciatico de no ficcion narrativa la autora retrata en primera persona como funciona el Opus Dei desde dentro a traves de episodios cotidianos y muestra con ironia la manipulacion, el abuso psicologico y las consecuencias de su experiencia de veinticinco años inmersa en el ecosistema de este grupo ultracatolico. *** La numeraria te anima a que animes a que tus amigas vayan al club y te anima a rezar mas, luchar mas, esforzarte mas y apuntar tus pecados de niña en una libreta. (...) Mi agendita de los diez u once años tiene a Winnie The Pooh con su famoso tarro de miel en la portada. (...) Cuando papa trae miel de Ahedo del Butron, el pueblo de Burgos donde pasamos los veranos, me relamo como Winnie. Luego, hago el examen de conciencia de la noche sentada en mi cama y anoto que "he tenido gula" porque me he comido tres panes con miel para merendar, en lugar de los dos que habia prometido a Jesus. No solo me voy a poner gorda, que no es tan importante (al fin y al cabo, eso seria vanidad), sino que he fallado a Dios en esa pequeña, tan pequeña mortificacion que podria hacer a mis diez años para colaborar con la redencion. Las numerarias del club no eran terrorificas, ni mucho menos. Eran chicas de entre veinte y treinta años, celibes y pizpiretas, que dedicaban sus tardes a hacer planes para nosotras: eran lo que yo aspiraba a ser, eran lo que Dios les habia pedido que fueran, y aunque habian entregado su vida a Dios no se parecian a las monjas, sino que su estilo era mas parecido al de Maria Pombo.
Un libro que rompe el silencio. Una voz narrativa única que describe desde dentro y con ironía las dinámicas de poder de esta organización.Marina tiene un papel asignado desde la Eternidad: hacerse santa segun las directrices del Opus Dei y entregarse totalmente a la institucion. Sin embargo, para esta joven no es facil compatibilizar el celibato y las estrictas exigencias de su vocacion divina con los problemas de cualquier otra milenial: la crisis de la adolescencia, la precariedad laboral y una necesidad imperiosa de conseguir el corte de pelo exacto de Meg Ryan.Nacida en una familia vinculada a la organizacion, la protagonista de La Obra descubre el mundo que la rodea desde una mirada inocente, pero, a medida que crece y se intensifican los choques entre el mundo exterior y sus creencias, su personalidad va disociandose entre su yo real y su yo Opus, obligandola a vivir entre dos mundos irreconciliables.En este relato iniciatico de no ficcion narrativa la autora retrata en primera persona como funciona el Opus Dei desde dentro a traves de episodios cotidianos y muestra con ironia la manipulacion, el abuso psicologico y las consecuencias de su experiencia de veinticinco años inmersa en el ecosistema de este grupo ultracatolico.***La numeraria te anima a que animes a que tus amigas vayan al club y te anima a rezar mas, luchar mas, esforzarte mas y apuntar tus pecados de niña en una libreta. (...)Mi agendita de los diez u once años tiene a Winnie The Pooh con su famoso tarro de miel en la portada. (...) Cuando papa trae miel de Ahedo del Butron, el pueblo de Burgos donde pasamos los veranos, me relamo como Winnie. Luego, hago el examen de conciencia de la noche sentada en mi cama y anoto que "he tenido gula" porque me he comido tres panes con miel para merendar, en lugar de los dos que habia prometido a Jesus. No solo me voy a poner gorda, que no es tan importante (al fin y al cabo, eso seria vanidad), sino que he fallado a Dios en esa pequeña, tan pequeña mortificacion que podria hacer a mis diez años para colaborar con la redencion.Las numerarias del club no eran terrorificas, ni mucho menos. Eran chicas de entre veinte y treinta años, celibes y pizpiretas, que dedicaban sus tardes a hacer planes para nosotras: eran lo que yo aspiraba a ser, eran lo que Dios les habia pedido que fueran, y aunque habian entregado su vida a Dios no se parecian a las monjas, sino que su estilo era mas parecido al de Maria Pombo.