Durante casi veinte siglos, y hasta la celebración del Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica divulgó la idea de que el pueblo judío era el pueblo deicida, responsable del arresto, juicio, condena y ejecucion de Jesus de Nazareth. Una lectura superficial de los Evangelios favoreceria este punto de vista. Pero la exegesis biblica y un examen critico y cientifico de las Sagradas Escrituras demuestran exactamente lo contrario: no solo los judios no pueden ser responsables -cada uno de ellos- del proceso a Jesus, sino que tampoco puede afirmarse que las autoridades judias de la epoca tuvieran nada que ver con la muerte del de Nazareth. El libro de Paul Winter, que tuvo una marcada influencia en las decisiones del Concilio Vaticano II, pretende demostrar esta teoria que llega a tiempo para la reconciliacion de los pueblos.