Recull d’articles de Josep Llorens Artigas i Pierre Reverdy sobre l’obra de Gargallo. Tenen el valor d’haver estat escrits des de l’òptica de l’amistat fraternal i també d’haver estat els primers en
La obra no es un libro ilustrado, sino un manuscrito iluinado por George Braque, que recoge la poesía de Pierre Reverdy en edición bilingüe con comentarios y traducción de Antonio Checa Cremades
Pierre Reverdy (1889-1960) se instala en 1910 en Montmatre, París, donde vive la más dura bohemia y se relaciona con Picasso, Braque, Matisse, Juan Gris, Max Jacob, Apollinaire Con ellos y Aragon, Breton, Eluard, Tzara inventa el cubismo, surrealismo, dadaismo En 1926 sufre una crisis religiosa y se retira a vivir al pie de la abadia de Solesmes. Esto dijo Andre Breton sobre el en una entrevista con Andre Parinaud en 1932: Esta forma de decir no ha perdido para mi su encanto. Inmediatamente me reintroduce en el corazon de esta magia verbal que, para nosotros, era el dominio donde Reverdy actuaba. Solo Aloysius Bertrand y Rimbaud habian avanzado tan lejos en esta via. Por mi parte, amaba y amo todavia si, de amor esta poesia practicada en largos cortes en los que nimba la vida cotidiana, este halo de aprehensiones e indicios que flotan alrededor de nuestras impresiones y de nuestros actos. Cortaba dentro como al azar. El ritmo que habia creado era aparentemente solo un instrumento. Pero esta herramienta no lo traicionaba nunca, era maravilloso. Reverdy era mucho mas teorico que Apollinaire: incluso hubiera sido un maestro ideal si hubiera sido menos apasionado en la discusion, si hubiera estado mas preocupado por los argumentos que se le oponian, pero es verdad que esta pasion formaba parte de su encanto. Nadie ha reflexionado mejor y nadie supo hacer reflexionar sobre los medios profundos de la poesia. Nada debia, en consecuencia, tener mas importancia que sus tesis sobre la imagen poetica. No hay tampoco nadie que, ante la larga ingratitud de la suerte, haya demostrado un desapego mas ejemplar.
Publié en 1948, avec 125 lithographies de Pablo Picasso, Le chant des morts, qui devait ensuite prendre place dans Main d'oeuvre, est l'un des ensembles poétiques majeurs de Pierre Reverdy et l'un des plus singuliers puisqu'en resonance directe avec les annees d'occupation, les deportations et l'ignominie des camps d'extermination. Jamais Reverdy n'avait ainsi retranscrit, dans sa langue unique, sa "magie verbale" disait Andre Breton, une suite aussi reperable d'evenements historiques. C'est comme si la permanence du chant de Reverdy s'alliait d'un meme souffle au chant si present des morts pour une cantate trop humaine a force d'inhumanites encore et encore reperees, repetees, revelees. En reproduisant l'edition originale, avec les lithographies de Picasso, Poesie/Gallimard poursuit sa redecouverte des grandes oeuvres qui ont vu la rencontre substantielle d'un poete et d'un peintre. Car il s'agit bien ici d'une oeuvre commune tant les traits de Picasso, d'une rare puissance repetitive, portent, propulsent, escortent les poemes sublimes et infiniment