Los pueblos bárbaros se estremecen ante el avance imparable del Imperio de la Luna Roja. El repentino ataque sufrido por los embajadores del Emperador Dragón del Oriente, en los dominios occidentales de la orden templaria de los Hijos de la Luz, provocará la partida de una expedición hacia los confines más remotos y desconocidos del mundo, hacia un lugar inhóspito, en una época en la que dioses y demonios rivaliza-ban por el dominio del cielo y del infierno, una época donde la magia no respondía a las necesidades de los hombres sino a los caprichos de sus deidades. Una epopeya al alcance de héroes muy escogidos, un viaje que no sólo cambiará las vidas de sus protagonistas, sino que lo hará y para siempre con el destino del mundo conocido.
El océano de Kahar es conocido por el impenetrable dosel de niebla que lo cubre. Es el lugar donde habitan las pesadillas. Un santuario de adoración para los ahogados que regresan a la vida y no sólo el hogar de los espectros marinos que lo surcan. La Niebla, en Kahar, es un ente vivo, es un ser que respira, que te atrapa en su interior y te impide salir indemne. Sí, la Niebla, la causante de la locura y de la paranoia. El origen de un miedo atávico que flota indolente sobre sus aguas, de un mal ancestral que no debe ser perturbado. Kahar también es el camino que la expedición liderada por el mariscal Cráteros debe cruzar en busca de la isla donde se encuentran los Tres Soles. Kahar es la Niebla. La niebla es la locura. La locura es la muerte.
"Arachne Solara, diosa tejedora, deberá hilvanar el Tiempo. El Tiempo necesario para que una nueva era comience, necesario para que la vida de los mortales cobre sentido, necesario para que la vida