Francisco Camarasa Pina; Santiago Valenzuela García "¿Cuánto duró el asedio de Deeneim? ¿Cuántos días se prolongó? ¿Semanas, meses? ¿Años? En su transcurso, en su lento e interminable transcurso se sucedieron las estaciones, brotaron y se agotaron cosechas, nacieron niños, se acordaron matrimonios, cayeron desde el tejado hasta el cimiento los palacios y se alzaron de la nada nuevos muros. Durante el asedio, durante el tiempo inacabable del asedio aventuraron teorias los doctores y los alquimistas, se afinaron cosmogonias, sutilizaronse hasta volverse invisibles los argumentos teologicos, surgieron movimientos pictoricos, cayeron en desuso metros liricos, alumbraron ismos, subieron y bajaron los precios del grano, la semola y la esencia de trementina. Durante el asedio, durante el interminable asedio de Deeneim, en fin, murieron los hombres. Murieron de hambre, de sed, demacrados, disminuidos, reducidos a una mascara de si mismos, agotados. Murieron entre convulsiones, devorados por el morbo asesino, la epidemia que, cual manifestacion espiritual de la derrota y la descomposicion humanas, como una emanacion lenta e invisible del mal, repto desde los pozos contaminados y de los alimentos rancios acumulados en las bodegas hasta los cuerpos debilitados de sus victimas. Murieron, en fin, golpeados, desmembrados, desmediados, desollados, crucificados, asaetados, atravesados por el hierro enemigo o, lo que es peor, por las armas amigas empuñadas por ladrones o criminales, por los fanaticos de la hora. Murieron, simplemente. Murieron todos: los hombres y mujeres de Deeneim, los refugiados venidos de la llanura, los orientales sometidos por el yugo tartaro, y hasta los propios sicarios del Lobo Palido, consumidos por el fuego que imprudentemente avivaron." Nos encontramos al final del camino. Deeneim, la ciudad tres veces Santa, el solar derruido donde los ecos de antiguas glorias imperiales resuenan apagados entre el siseo de las vivoras que se aguijonean en medio de la debacle general, vive la ultima semana de su historia, su semana mas larga.
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