Una crónica del sentir de nuestro tiempo a través de una narradora que, temerosa y enferma, se sumerge de lleno en la vida. Aunque la protagonista de esta novela se diga de vez en cuando que el trabajo en la Biblioteca le ha resuelto la vida y que la aficion a la natacion la ha salvado, sabe que la vida no se resuelve nunca y que la salvacion es una palabra enigmatica. El trabajo en la Biblioteca, por kafkiano que sea -quiza como todos los trabajos-, la vincula al mundo, y el descubrimiento de la piscina le procura no solo el placer de nadar sino la especial acogida que le brinda el ambiente del polideportivo -los vestuarios, los otros nadadores, el campo yermo del camino...-. Estos son los escenarios del refugio (o del encierro): la Biblioteca y la piscina. Y, sin embargo, dentro de ellos, y tambien fuera de ellos, porque es imposible permanecer a resguardo todo el tiempo, la vida avanza, da vueltas, se remonta hacia el pasado, hacia los pasillos encerados del colegio y el dormitorio de la abuela y, de vez en cuando, al evocarla, al escribirla, la vida se eleva.Oiga es la excusa de este relato, de estos ratos que la narradora va arrancando a la noche de su insomnio. Cada vez que Oiga, su antigua compañera del colegio, la mas admirada de todas, irrumpe en su vida, la protagonista narra, escribe, construye la cronica de su propia vida y da testimonio, no solo de su encierro, sus enfermedades y sus pesadillas, sino del amor, del deseo, del placer, y de ese otro amor, el sustento de su vida, que es el amor de su hijo Guillermo, la presencia constante, tambien otro refugio, y, como todos los otros refugios, un simbolo de la vida.La amistad, el amor, la fuerza del deseo, la enfermedad, el presentimiento de la muerte, la lejania de la madre, las ideologias politicas, las pretensiones de los intelectuales, van cobrando nombres y apellidos y dejan su huella en la vida defendida, a veces vertiginosa, a veces estancada, y siempre vulnerable, de la narradora, esta mujer que, temerosa, enferma, huidiza, en el fondo no renuncia a nada y se sumerge de lleno en la vida. A la vez, su relato constituye una cronica del sentir de nuestro tiempo, desconcertado, inquieto, inesperado.
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