En 1998, tres bandidos armados salieron de los cañones de Four Corners en una camioneta robada. Mataron a un policía, sostuvieron un tiroteo y escaparon de una persecución que llegó a reunir a cientos de agentes de mas de veinte organismos estatales y federales. El delito y la desatinada investigacion del FBI dejaron varias incognitas por resolver. En la actualidad, el recuerdo de la desafortunada persecucion de 1998 permanece dolorosamente fresco.