Hemos culpado al cristal blanco equivocadoDurante años se nos ha dicho que la sal es perjudicial, que debemos reducirla para cuidar el corazón. Médicos, titulares en medios y campañas sanitarias repiten la misma idea: menos sal, mas vida. Pero ¿y si el verdadero enemigo de nuestra salud no fuera la sal, sino el azucar?En estas paginas, el doctor James DiNicolantonio, reputado investigador en salud cardiovascular, desmonta uno de los mayores mitos de la nutricion moderna. Con rigor cientifico y un lenguaje claro, expone como la demonizacion de la sal basada en estudios incompletos y decadas de dogma nos ha llevado a una epidemia de fatiga, obesidad, ansiedad y enfermedades metabolicas.La mayoria de las personas no necesita reducir la sal, sino consumirla en la cantidad adecuada. Este mineral es esencial y sostiene funciones vitales para el organismo: aporta energia, mejora la concentracion, favorece el rendimiento fisico y ayuda a mantener el equilibrio hormonal. Su deficit, en cambio, puede desencadenar antojos de azucar, aumento de peso y resistencia a la insulina. Recuperar su nivel optimo ayuda a mejorar el metabolismo, la fertilidad y la salud cardiovascular.