La obra magna de Henri Lefebvre, la exploración monumental de la sociedad contemporánea en los tres volúmenes de Crítica de la vida cotidiana, es quizás la obra más rica y visionaria de uno de los filósofos más importantes del siglo XX. Escrita en los albores del consumismo de posguerra, fue una inspiración filosófica para la revolución estudiantil de 1968 en Francia y se considera el texto fundacional de los estudios culturales, además de una influencia decisiva en la filosofía, la geografía, la sociología, la arquitectura, la teoría política y el urbanismo contemporáneos. En este primer volumen introductorio, que obtuvo un gran alcance gracias a su sutileza, Lefebvre parte de los detalles aparentemente triviales de la experiencia cotidiana: una experiencia colonizada por la mercancía, ensombrecida por la inautenticidad, pero que, sin embargo, sigue siendo la única fuente de resistencia y cambio. Se trata de un texto radicalmente vigente.