Entusiasmado al terminar la tercera relectura de El barco fantasma, del capitán Frederick Marryat, Stevenson se propuso «escribir un cuento, una historia que abarque muchos años y muchos países ... una historia que siga las grandes líneas del libro que había estado leyendo...» Sirviéndose de la rivalidad entre los dos hermanos de una noble familia escocesa, Stevenson plantea en El barón de Ballantrae la imposible lucha entre el hermano vivo (esencialmente bueno) y la sombra heroica del primogénito desaparecido (un ser que ha perdido toda noción de la moral y que actúa más allá de todo escrúpulo). «Pese a que la idea de un hombre que vuelve a la vida –dice Stevenson– quedaba totalmente fuera del ámbito de la aceptación general, ... encajó de inmediato en mi proyecto... Tenía que crear una especie de genio malvado para sus amigos y para su familia, someterle a varias desapariciones y hacer de su reaparición final desde el foso de la muerte, en el bosque helado americano, la última y más desalentadora de la serie». El resultado es una apasionante novela de misterio y aventuras, que se desarrolla en Escocia, la India y Norteamérica, en escenarios marinos y continentales, en ambientes tanto de salvajismo como de civilización, y que a la postre, gracias al magisterio de Stevenson, resulta estar emparentada con la gran tradición gótica.
Ficha técnica
Traductor: Susana Badiola
Editorial: Valdemar
ISBN: 9788477025696
Idioma: Castellano
Número de páginas: 430
Tiempo de lectura:
10h 16m
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Fecha de lanzamiento: 16/04/2007
Año de edición: 2007
Plaza de edición: Madrid
Colección:
El Club Diogenes
El Club Diogenes
Número: 246
Especificaciones del producto
Escrito por Robert Louis Stevenson
(Edimburgo, 1850 – Vailima Upolu, Samoa Occidental, 1894). En la tumba de este escritor escocés, en una lejana isla de los mares del Sur a la que fue por motivos de salud, figura grabado el apodo que le dieron los samoanos: Tusitala, «el contador de historias».
Se dio a conocer como novelista con La isla del tesoro (1883) y su popularidad como escritor se basó fundamentalmente en los emocionantes argumentos de sus novelas fantásticas y de aventuras, en las que siempre aparecen contrapuestos el bien y el mal, a modo de alegoría moral que se sirve del misterio y la aventura.
Fue muy reconocido en vida y su escritura ha sido de gran influencia para importantes autores posteriores.