La gran novela clásica sobre Enrique VIII y Ana Bolena Año 1529. Enrique VIII ha hecho público su amor por Ana Bolena y quiere divorciarse de su esposa, Catalina de Aragón, a pesar de que son muchos los que se oponen a tal decisión. Cuando Mark Fytton, v
Ficha técnica
Traductor: Joan Eloi Roca
Editorial: Atico de los Libros
ISBN: 9788416222940
Idioma: Castellano
Número de páginas: 352
Tiempo de lectura:
8h 23m
Encuadernación: Tapa dura
Fecha de lanzamiento: 13/02/2019
Año de edición: 2019
Plaza de edición: Barcelona
Colección:
Ático Clásicos
Ático Clásicos
Número: 7
Alto: 23.0 cm
Ancho: 15.0 cm
Grueso: 3.0 cm
Peso: 586.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por William Harrison Ainsworth
William Harrison Ainsworth (1805-1882) fue un popular escritor británico de novelas históricas, autor de cerca de cuarenta obras. Nacido en Mánchester, cursó estudios de Derecho, que ejerció brevemente antes de dedicarse enteramente a la literatura a partir de 1826, con la publicación de su primera novela. Obtuvo su primer gran éxito con la novela Rockwood (1834), que narra las aventuras de Dick Turpin, un célebre bandolero del siglo XVIII. La obra llevó a muchos a considerar a Ainsworth como el sucesor de Walter Scott. La gran acogida de su siguiente obra, Jack Sheppard (1839), lo afianzó como uno de los mayores representantes de la llamada «escuela de Newgate». El estilo tenía muchos detractores, entre ellos el escritor William M. Thackeray, por considerar que glorificaba la vida de los criminales que retrataba y, tras una airada polémica suscitada por un asesinato supuestamente inspirado por la novela de Ainsworth, este decidió abordar otras temáticas. A partir de 1840, la obra de Ainsworth se centró en la novela histórica, entre las que destacan La torre de Londres, Old St. Paul’s o El castillo de Windsor. Fue un autor de gran éxito durante su vida, siendo muchas de sus obras auténticos best sellers. Muchas de ellas iban acompañadas de dibujos de George Cruikshank, el célebre ilustrador de las novelas de Charles Dickens. Ainsworth combinó su trabajo literario con la labor de editor, participando en numerosas publicaciones como autor, editor y director y fundando su propia Ainsworth’s Magazine 1842. A pesar de sus grandes esfuerzos, no alcanzó como editor cotas de éxito similares a las de su carrera de escritor.