Torres que vigilan el horizonte, murallas que guardan puertos, castillos que se alzan como testigos mudos de siglos de historia. En el mundo insular, el mar se constituyó siempre como frontera, oportunidad y amenaza al tiempo. Frente a corsarios, potencias rivales y propósitos de invasión, las fortificaciones se convirtieron en una respuesta defensiva eficaz y duradera. Este libro colectivo examina la importancia de las fortificaciones en los archipielagos atlánticos y mediterráneos bajo dominio iberico, desde Canarias hasta Baleares o los presidios norteafricanos, pasando por Madeira, Azores y Cabo Verde. La obra se enmarca en una corriente historiográfica renovadora que ofrece al lector un enfoque alternativo que permite conectar la historia local con las dinámicas globales de la modernidad. Esta perspectiva sirve para reinterpretar las circunstancias históricas relacionadas con la financiación de los trabajos, la gestión de los reductos, pero tambien los significados culturales de la defensa insular. Una obra que invita tanto al especialista como al lector interesado en la historia y el patrimonio a descubrir cómo la arquitectura militar dio forma al paisaje, a la memoria y a la identidad de los diversos espacios insulares.