Geografía escrita se adentra en una de las relaciones más apasionantes y fecundas que existen: la que se establece entre el lugar y la escritura. Álex Chico nos guía por ciudades y paisajes literarios —el Buenos Aires de Roberto Arlt, la Lisboa de Pessoa, el Berlín de Döblin, la Provenza de René Char, el Guayaquil de Mónica Ojeda— para construir una cartografía emocional donde los territorios son también estados de ánimo. Es una reflexión sobre los viajes inmóviles, esos trayectos que fluctúan entre la imaginación y la memoria, y que nos permiten convocar recuerdos dormidos.