En marzo de 2020, el confinamiento generalizado por Covid pilla sorpresivamente a un grupo de personas en el pueblo alpujarreño de Soportújar, forzándolas a compartir el periodo de encierro en la comarca, y conformando de paso un revoltijo coral de personajes en donde las drogas, el sexo y cierta depravación corren parejas con la metaliteratura. Con estos ingredientes, se van sucediendo acontecimientos a cual más disparatado, relatados con soltura, viveza narrativa, una gran riqueza lingüística y algo fundamental como es el humor.