At the centre of Hide and Seek (1854) a secret waits to be revealed. Why should the apparently respectable painter Valentine Blyth refuse to account for the presence in his household of the beautiful girl known as Madonna? It is not until his young friend Zack Thorpe, who is in rebellion against his repressive father, gets into bad company and meets a mysterious stranger that the secret of Madonna can be unravelled. Wilkie Collins's third novel, dedicated to his life-long friend Dickens, is a story in which excitement is combined with charm and humour. In its mixture of the everyday and the extraordinary, Hide and Seek forms a bridge between the domestic novel and the sensational fiction for which Collins later became famous.
Ficha técnica
Editorial: Oxford University Press
ISBN: 9780199555611
Idioma: Inglés
Número de páginas: 480
Tiempo de lectura:
9h 56m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 24/12/2015
Año de edición: 2009
Plaza de edición: Gb
Alto: 19.6 cm
Ancho: 12.9 cm
Peso: 330.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Wilkie Collins
(8 de enero de 1824, Londres - 23 de septiembre de 1889, Londres) William Wilkie Collins fue un novelista, dramaturgo y ensayista inglés, iniciador de la novela de detectives. La primera obra de Collins fue una biografía de su padre, el pintor William Collins, un año después de su muerte, en 1848. A partir de ahí empezó a escribir ficción, y en 1851 conoció a Charles Dickens, con el que entabló una gran amistad que duró hasta la muerte de este último, basada en la mutua admiración y la colaboración.
Las personas que estudiaron las vidas de ambos personajes coinciden en que ambos genios se influyeron mutuamente: Collins desarrolló su sentido del humor y afiló su talento para la caracterización de personajes; mientras que Dickens construyó tramas más sólidas y con mayor suspense.
Dicha habilidad para el suspense y para la creación de atmósferas de misterio destaca en las obras maestras de Collins: La mujer de blanco, Sin nombre y La piedra lunar. En ellas, Collins estableció las bases de la novela detectivesca, de la que luego bebieron infinidad de autores, entre ellos Agatha Christie y Arthur Conan Doyle.