Una nueva era dominada por un poder incontestable que ha condicionado,como ningún otro, el desarrollo del tenso y efervescente panoramageopolítico internacional hasta nuestros días, atenazado por la amenazade la destrucción mutua. Ahora, mientras los Gobiernos rearman susarsenales, los tratados destinados a limitar la adquisición y el uso dearmas atómicas se desmoronan y las armas nucleares están cada vez másal alcance de actores no estatales, asistimos atónitos al renacer de la eranuclear.