La ciudad de Salgaria agoniza bajo el yugo del Imperio de Fingard. Riegar, un veterano general consumido por la culpa, lidera una insurrección contra el invasor en nombre de su dios, Siobana.
Mientras tanto, en las estepas, los gemelos delmetios Erquil y Cokrum ven cómo su vínculo de sangre es profanado cuando Erquil es elegido como recipiente humano para el dios Wultan, que lo consume desde dentro.
Cuando una entidad del caos despierta a un ejército de muertos vivientes para reclamar el mundo de los vivos, los hombres descubren la verdad más amarga: para los dioses, los hombres no son héroes, solo piezas sacrificables sobre un tablero de juego.